INTRODUCCIÓN

Todos los seres humanos siempre hemos sentido la inquietud y curiosidad por encontrar una respuesta a las preguntas: quiénes somos?, Quiénes son nuestros antepasados?, Dónde vivieron?, Cómo fue su forma de vida?, Cómo nacieron las poblaciones?,etc. Pensando en ello y ante la falta de suficientes textos con la información necesaria para despejar estas interrogantes me he visto obligado en realizar un estudio profundo de nuestra cultura basado en una investigación seria y apoyada en fuentes de todo crédito, en escritos, trabajos históricos y arqueológicos, en estudios geográficos y geológicos .

Para empezar, vale resaltar los invalorables aportes hechos por el Prof. Gustavo Cabezas en su monografía del cantón Calvas en sus tomos I y II, por Fray José María Vargas con su obra Monografía de la Diócesis de Loja, por Pío Jaramillo Alvarado con su obra Historia de Loja y su Provincia, por el Instituto Francés de Estudios Andinos con los resultados de las prospecciones arqueológicas realizadas con el Banco Central del Ecuador en la Provincia de Loja en las zonas de Cariamanga, Gonzanamá y Catacocha, así como de los escritos dejados por Españoles que actuaron en la Conquista del Reino de Quito como Juan de Salinas de Loyola y cronistas como Cieza de León quien recorrió los territorios de la Presidencia del Reino de Quito para recabar información. No se puede desconocer el trabajo investigativo de Ivan Santín, Franco Vicente y Luis Briceño en su obra Monografía del cantón Calvas que ha servido de incentivo para realizar el presente trabajo. Es muy significativo el aporte investigativo de Hernán Gallardo Moscoso en su obra Fisonomía de Loja que para muchas personas son trabajos desconocidos por la falta de publicidad.

Es trascendental el aporte de los trabajos investigativos realizados por casi 20 años por el arqueólogo Jean Guffroy acompañado del arqueólogo ecuatoriano Francisco Valdez Actual funcionario del Patrimonio Nacional quienes sustentados en trabajos científicos han logrado determinar el origen de nuestros antepasados

NUESTROS ANTEPASADOS


Son incontables los misterios del universo en especial del planeta Tierra que obligan al hombre investigar generación tras generación con la finalidad de aportar con nuevos descubrimientos.

Gracias a la ciencia se sabe ahora, con una relativa certeza, que la edad de la Tierra se formó hace aproximadamente unos 4600 millones de años, durante todo este tiempo la tierra a sufrido un a lenta evolución sufriendo permanentes cambios especialmente en la litosfera o superficie terrestre como consecuencia de cambios climatológicos, desplazamientos tectónicos y erupciones volcánicas Hace 136 a 64 millones de años se producen espectaculares y grandes cambios en la tierra, es el fin de la edad de los reptiles gigantes , el comienzo de la vida moderna, los dinosaurios y los amontes de extinguieron, pero aparecieron las primeras aves . Posteriormente en el intervalo de tiempo de 64 a 1.8 millones de años como resultado de los desplazamientos litosféricos acompañados de la actividad volcánica submarina y de la acción permanente de los agentes externos como el agua, vientos, rayos solares y precipitaciones se forman las placas continentales y luego la cadena montañosa de los Andes en América del Sur, se da inicio con la formación de la Cordillera Occidental de los Andes con sus elevaciones Cotacachi Imbabura pichincha Iliniza Chimborazo Soldados y la Cordillera Oriental de los Andes con sus elevaciones Cayambe Antisana Cotopaxi Tungurahua Altar y Sangay En una de las ramificaciones de la cordillera de los Andes ecuatorianos se encuentra una roca lisa de singular belleza denominada “el Ahuaca” así como las elevaciones cerro Colorado, Animuro, Huachingue .

No queda duda entonces que las primeras especies de seres vivos, especialmente los vegetales y las primeras especies de animales fueron cubiertas por sedimentos o material volcánico con el pasar de los años se transformaron en fósiles por la acción de minerales especialmente del silicio que con ayuda de corrientes fluviales se transformó en cristales. Fueron necesarios millones de años para

que esta sustancia pueda cubrir y sustituir la forma y estructura del material orgánico. Un testimonio y claro ejemplo son las maderas petrificadas encontradas en el sitio Tierras Coloradas ubicado al pie del cerro Ahuaca. Sin lugar a dudas estas tierras después de haber sufrido transformaciones a causa de diferentes fenómenos físicos se estabilizaron y se transformaron en un escenario propicio para los primeros asentamientos de nuestros antepasados..

Describir con exactitud la prehistoria de América es imposible, especialmente, porque todas las naciones americanas carecían de una escritura, que con precisión hubiese trasmitido los hechos y las fechas históricas. Si uno que otro pueblo usaba jeroglíficos, estos por ahora no nos sirven de nada, porque faltan quienes nos interpreten su significación. Sin embargo, la ciencia a través de los estudios científicos de carbono catorce nos ha permitido determinar la edad de los objetos encontrados en los diferentes lugares, sean estos utensilios y armas de roca, objetos de arcilla , figuras de oro y ruinas. Esta información ha sido la base para edificar nuestra prehistoria pudiendo llegar a conclusiones válidas sobre la forma de vida, alimentación y rituales de nuestros antepasados.

Es indudable que al instante surjan un sinnúmero de preguntas:? En qué época vivieron nuestros antepasados¿,? Como se llamaban las agrupaciones humanas¿, ¿En qué lugar vivieron¿, ¿Qué lengua hablaron¿ y otras más. Sería fácil inventar historias que respondan a estas interrogantes, pero sólo serviría para oscurecer nuestra historia y perder nuestra identidad. Para responder a estas interrogantes he acudido a documentos confiables y a los resultados de diferentes investigaciones científicas que serán el soporte para estructurar cronológicamente nuestra historia.

A lo largo y ancho de lo que hoy es el Ecuador, especialmente en territorios de la Costa y del norte y centro de la Sierra , se han realizado importantes descubrimientos de ruinas, objetos cerámicos y metálicos y restos humanos óseos que han llamado la atención de investigadores, incluso los propios gobiernos de turno y la empresa privada han sido los gestores de las diferentes investigaciones que se han realizado con arqueólogos nacionales y extranjeros. Los resultados del estudio científico de estos objetos y restos a través de carbono catorce, han proporcionado datos importantes sobre la existencia de otras culturas denominadas Valdivia, Chorrera, Tolita, etc

Hablar de la Prehistoria en la provincia de Loja es aún más difícil. Teodoro Wolf al referirse sobre la prehistoria manifiesta que todo cuanto se hable de tiempos anteriores a la llegada de los españoles “ pertenece al mito y la fábula” y no serán más que conjeturas ingeniosas e hipótesis más o menos atrevidas que reemplazarán todavía por mucho tiempo, y quizás para siempre los datos históricos. Lo poco que se sabe se debe a los recientes estudios arqueológicos realizados y por los documentos escritos que dejaron los conquistadores españoles referentes a los indios y tribus dispersas que encontraron a su paso cuando se trasladaron al Cuzco así como cuando fundaron el centro poblado de la Zarza en los territorios de lo que hoy es la Provincia de Loja., bueno de eso nos ocuparemos más adelante.

 

LA PREHISTORIA
VALLE DE TRIGOPAMBA

Prehistoria de lo que hoy es el Cantón Calvas

Llama la atención la escasa preocupación por la arqueología de Loja , Es en el segundo tercio del siglo XX que el Banco Central del Ecuador se interesa en investigar diferentes lugares de la provincia de Loja, para ello decide pedir la cooperación del Instituto francés Andino para que realice prospecciones arqueológicas en Catamayo, Catacocha, Cariamanga y Macará En esta investigación se hallaron diferentes restos cerámicos que fueron sometidos a carbono catorce para determinar su edad. Fueron sorprendentes los resultados, se comprobó científicamente que los restos encontrados pertenecen al periodo regional de Loja (500 años a.c a 500 d.c) y que esta cultura guarda relación con la cultura contemporánea del Cañar y con Cotosh y Piura en el Perú tanto en la morfología como en la decoración de la cerámica, que utilizaba pintura blanca sobre fondo rojo y las líneas eran dobles e incisas lo que la relaciona también con la vecina cultura de Jambelí en la Costa , estos datos se encuentran publicados en la enciclopedia del Arte Ecuatoriano Publicada por el Banco central Del Ecuador.

Estos hallazgos fueron la pauta para que el Banco Central del Ecuador en convenio con los estudios andinos reactive sus estudios arqueológicos en la provincia de Loja y Zamora a través del investigadores del Instituto Francés. Arqueólogo Jean Guffroy. Los primeros resultados de estos trabajos fueron publicados en idioma francés

Mi meta era ponerme en contacto con el mencionado científico para recabar los datos para formar una prehistoria basada en hechos científicos sin influencia de leyendas o imaginaciones, tuve suerte en localizarlo y en poco tiempo recibir la ayuda invalorable a través del envío de documentos desde Francia sobre los resultados del estudio arqueológico realizado en la provincia de Loja. Este estudio demuestra científicamente y por primera vez la presencia de asentamientos humanos en el sitio Trigopamba(VER FOTO)

 


“Después de la llegada de los primeros grupos humanos sobre el continente americano, hace probablemente más de 15.000 años, pequeñas bandas recorrieron los ambientes naturales, muy diversificados, que cubren este vasto territorio. Con el transcurso del tiempo, estos grupos se especializaron en la explotación de recursos particulares ( productos marinos en la costa, caza de los grandes mamíferos en las zonas más serranas, pesca y caza en el ambiente tropical amazónico, recolecciones de plantas salvajes en todas las zonas). Herramientas líticas de esta época fueron encontrados al norte de la provincia de Loja, en la sierra de Oña, donde vivieron hace unos 10.000 años un grupo de estos cazadores seminómados. Hasta el momento no se ha señalado huellas de este periodo en el Sur de la provincia, pero los vestigios correspondientes están siempre escasos y difíciles de encontrar. Por lo tanto, queda probable que el territorio - en la época probablemente muy boscoso - ubicado entre les ríos Catamayo y Calvas haya sido cruzado o ocupado por tales grupos en varios momento de esta temprana prehistoria.

Tampoco tenemos, hasta el momento, conocimientos seguros acerca de los primeros grupos de agricultores que se asentaron en este sector. En el valle más norteño de Catamayo/ La Toma , la presencia de poblaciones sedentarias poseedores de una agricultura incipiente esta comprobada desde hace cerca de 4000 años (2000 años a.C.). Más luego, durante el primer milenio antes de nuestra era, estos grupos estaban integrados en redes de influencias y intercambios a larga distancia con las diversas sociedades contemporáneas. Es probable que estos primeros establecimientos se instalaron en prioridad en las zonas de mayor potencialidad agrícola y de más fácil acceso. El poblamiento de las demás zonas parece haber sido realizadas más paulatinamente a medida de los crecimientos demográficos. El hecho de no encontrarse sobre una vía natural de comunicación podría explicar también un cierto retraso del desarrollo local. No obstante, nuestros conocimientos quedan todavía muy escuetos y nuevos descubrimiento están por esperar.

Los datos arqueológicos más detallados que tememos hasta el momento acerca del poblamiento prehispánico local provienen de una prospección sistemática realizada, en 1980, sobre una superficie de 20 km2 correspondiente a la parte alta de la Quebrada Trigopampa ( fig 1). Este sector, que pertenece a la parroquia de Cariamanga, abarca la vertiente norte del Cerro Ahuaca. El riachuelo de aguas permanentes corre hacia el este para formar el río Yunguilla, afluente de río Pindo. El valle bajo ubicado a 1600 m de altitud tiene un ancho que no sobrepasa 300 m . y está circundada por tres macizos principales que culminan entre 1800 y 2000 m . En esta zona la vegetación ha sufrido una muy fuerte degradación debida a la presencia humana con una cobertura vegetal compuesta de hierba raza y algunos arbustos espinosos dispersos. Solo el macizo ubicado al oeste se ha conservado una vegetación más densa correspondiente a una formación semidecidua de composición florística variada.

Este pequeño valle bastante aislado ha conocido una ocupación prehispánica al parecer no muy densa, aunque continua durante 1500 años (Fig.2).

Mapa esquemático de los hallazgos cerámicos en Trigopamba

Una primera tradición cerámica encontrada sobre un único sitio podría corresponder a una fase temprana del periodo de Desarrollo Regional. La fragmentación y escasez del material diagnostico no permite sin embargo una definición muy precisa de este componente. Es probable que estos vestigios corresponden a habitantes asentados en el lugar durante los primeros siglos de nuestra era.

Una tradición un poco más tardía esta presente sobre 8 sitios con una fuerte concentración en la parte central de la quebrada y una ocupación dispersa sobre las elevaciones cercanas al valle bajo. El material cerámico asociado, caracterizado entre otros elementos por la presencia de pequeñas ollas con decoración peinada (Fig.3), es muy diferente del material encontrado en los sectores más norteños de la provincia. Este hecho importante parece confirmar una cierta ausencia de relaciones con las regiones norteñas. Las comparaciones estilísticas parecen atestar la existencia de relaciones más estrechas con los pueblos establecidos en los valles más orientales (cuenca del Chinchipe y Marañón). Una figura de animal (murciélago ?) encontrada en la quebrada Trigopampa esta muy parecida a un fragmento proveniente de la región de Bagua en el Perú actual (Fig. 3). Otras relaciones podrían haber existido con los grupos asentados en el sector de la ciudad actual de Macara, lo que indicaría la posible existencia de un corredor de comunicación este-oeste siguiendo los cursos de los ríos Chinchipe, Canchis y Calvas. A esta tradición corresponde un fechado C14 de 1412+/-61 BP. Una calibración de aquella datación nos da una fecha probable comprendida entre los años 600 y 675 a .D. Estos vestigios que corresponden muy probablemente a restos de una casa quemada, podría fechar al final del periodo de Desarrollo Regional, marcado en toda la región por la llegada de nuevos grupos de probable origen oriental. Esta instalación que parece intervenir entre los siglos VII y VIII de nuestra era se acompaño verisímilmente del desplazamiento o aniquilamiento de los antiguos pobladores.

El material del periodo posterior, llamado periodo de Integración (Fig.4), presenta características generales semejantes al material de la tradición “Palta" encontrado en Catamayo y Cariamanga. Está presente sobre 15 sitios dispersos en toda la Quebrada Trigopampa (Fig.1), con una equidistancia de entre 500 m y 1,5 km . Estos datos reflejan claramente una aumento de la densidad de población durante los últimos siglos que anteceden las sucesivas conquistas incaica y española. La mayoría de los datos que tenemos acerca de estas poblaciones provienen de los primeros viajeros y cronistas que cruzaron la región durante el siglo XVI. El análisis de estas informaciones parece comprobar la existencia de diversas tribus establecidas en zonas vecinas y pertenecientes a un mismo grupo lingüístico, aparentado con los idiomas Jíbaros actuales. La región de Cariamanga parece haber correspondido al asentamiento de un grupo llamado en los textos "Calvas" y distintos de los “Paltas” más norteños, así como de los “Malacates” y de los “Bracamoros” establecidos en la sierra y Ceja de montaña oriental. Estas sociedades, probablemente poco jerarquizadas, parecen haber tenido su independencia política relativa, con posibilidades de agrupación en caso de conflictos exteriores. Vivían en casas construidas en quincha (ahora llamada bareque), técnica conocida desde tiempos anteriores en la región. En la mayoría de los casos, estos establecimientos parecen haber correspondido a agrupaciones de carácter familiar, aisladas una de otra por varios centenares de metros. Sin embargo podría haber existido sitios más importantes en algunas regiones tal como Catacocha.

Se tiene pocos datos fiables acercas de sus creencias y modos de vida. Algunos grupos parecen haber practicado, tal vez tardíamente bajo la influencia de los Incas, la criadera de camélidos. El uso de la chicha como bebida parece haber sido también común entre ellos. Si bien el material cerámico presenta una cierta homogeneidad entre los diversos sectores, parece haber existido una mayor diversidad en cuanto a los modos de inhumación y ritos funerarios. Mientras en la zona de Catacocha, tal como en la cuenca del río Zamora, se conoce el uso de urnas funerarias, los grupos asentados más al sur , en Cariamanga, en la Cordillera oriental (Quilanga) y la cuenca del río Chinchipe han practicado sus entierros en abrigos naturales o bajo grandes bloques rocosos. La presencia de varios de estos sitios funerarios en las faldas del Cerro Ahuaca atestigua el rol fundamental que parece haber tenido este accidente natural en la fijación de una población importante en sus entornos. Según las creencias comúnmente difundidas en los Andes, fue probablemente considerado como un cerro sagrado.

La conquista de este territorio por los Incas interviene probablemente acerca del año 1470 y se traduce por la construcción de caminos, así como de varios sitios de funciones diversas (Tambos, Pucaras...). Estos establecimientos están más numerosos en la cordillera oriental (Taranza, Cachayacu, rio Blanco..) y hacia el norte y oeste de la provincia. Ninguno vestigio de claro estilo Inca apareció hasta el momento en la zona de Cariamanga“.

Es de agregar que aun se pueden observar en la parte posterior del cerro Ahuaca pequeños vestigios de los lugares que fueron utilizados como cementerio, son cuevas naturales tapadas o cubiertas con rocas pegadas con barro y paja, en algunas de estas rocas se ha podido encontrar algunos restos humanos y cerámicos, por lo general destruidos por la humedad del sector.

Este valioso aporte investigativo de Jean desde 1970 nos aclarar científicamente el panorama de nuestra prehistoria pudiendo concluir que los primeros asentamientos humanos en lo que hoy es Calvas se dieron en diferentes épocas, la primera época entre siglo V y VII a finales del periodo regional y a principios del de integración cerámica de decoración del peine, habitaciones en casa de bareque cubierta por hiervas, la segunda época el grupo calvas que se originó como fruto de una invasión de agrupaciones humanas cercanas especialmente del oriente periodo de integración ( VII - VIII ,en la época de los incas XV 1475 hasta la llegada de los españoles en el siglo XVI) fase de integración con cerámica similar a la de los Bracamoros, paltas lo que compartían varios rasgos culturales y un mismo idioma usaban los cerros como un lugar sagrado para enterrar los muertos

La conquista española, ocurrida en 1532, cambio radicalmente los modos de vivir. Mientras se nota la desaparición progresiva de los grupos indígenas en todo el sur de la provincia (por mudanza, desaparición, y mestizaje), la presencia de poblaciones indígenas en la parroquia de Cariamanga queda, sin embargo, señalada en los archivos oficiales hasta el siglo XIX.

Con esto queda demostrado que en los territorios de lo que hoy es el Cantón Calvas existieron asentamientos humanos pertenecientes al periodo regional de integración (500 años a.c a 500 d.c.). Como ya hemos dicho anteriormente sería irresponsabilidad asignar nombres a estas agrupaciones humanas o tribus sin haber evidencias confiables, peor aún se pueden asignar nombres a tribus que existieron antes de la llegada de los Incas

Una vez que hemos recorrido el pasado en base a los escritos dejados por los cronistas españoles que encontraron los asentamientos indigenas correspondientes a nuestros antepasados, podemos darnos cuenta fácilmente que no ha nombrado la "tribu de los Curimangas" por que carece de respaldo científico y documental. Lo que si con certesa y apoyo se puede afirmar que nuestros antepasados fueron llamados LA TRIBU DE LOS CALVAS..

Descubrimientos de restos en cuevas del cerro Ahuaca
Muro de rocas con barro y paja en cueva del Ahuaca
Restos cerámicos encontrados en el Ahuaca

Izquierda: Jeans acompañado de Manuel Ruiz y Rodrigo Hidalgo en uno de los hallazgos de restos cerámicos encontrados en el cerro Ahuaca

Inferior: Una de las cuevas en que se ha descubierto los restos cerámicos ilustrados. En este hallazgo participaron Rodrigo Hidalgo y CosmeCastillo